PABLO TERRAZAS, VICEPRESIDENTE EJECUTIVO DE CORFO: “HAY QUE INCENTIVAR LA TRANSICIÓN DE LOS MODELOS CIRCULARES EN LOS SECTORES EXTRACTIVOS”

Reducir la huella de carbono es uno de los principales objetivos para mitigar los efectos del cambio climático, en lo que muchos ya describen como la mayor crisis que la humanidad tendrá que afrontar. ¿Qué ventajas puede brindar un modelo circular de la economía? ¿Cuáles pueden ser los primeros pasos? Por Hortencia Fritz A.

La tarea global de afrontar los alcances del cambio climático es un imperativo de nuestros tiempos, y así lo entienden en muchos países. Chile no está ajeno a esta realidad, y ha establecido metas ambiciosas, como la carbono neutralidad al 2050 y el impulso al desarrollo de las energías limpias. 

Destacan también normativas en cuanto a la gestión de los residuos como la Ley REP o Ley de Responsabilidad Extendida del Productor, así como la reciente ley aprobada, que prohíbe los plásticos de un solo uso. En suma, diversos cambios que pueden ser el más valioso legado de esta generación para el futuro. 

En este marco, impulsar una transformación del modelo de desarrollo hacia uno más sustentable y circular abre nuevas posibilidades. ¿Qué oportunidades se pueden crear con este cambio de visión? 

“La economía circular ofrece muy buenas potencialidades para nuestro planeta, y también para las economías. A modo de ejemplo, el Plan de Acción para una Economía Circular presentado por la Unión Europea en 2020, estima que esta estrategia les ayudaría a incrementar un 0,5% adicional del PIB al año 2030, junto con la generación de 700.000 empleos”, explica Pablo Terrazas, vicepresidente Ejecutivo de Corfo.

Pero el efecto puede ser mucho más amplio y profundo, ¿Cuál es la clave en esta reflexión? 

Desde Corfo, estamos convencidos de que para impulsar este cambio debemos repensar la manera como estamos haciendo las cosas, y para ello la innovación es clave. Si implementamos activamente la innovación con un foco sustentable dentro de las empresas, seremos capaz de generar en el país una mayor diversificación productiva y mayor valor agregado. Actualmente, generamos 0,5 dólares/kg de material consumido v/s 2,5 en relación con países de la OCDE, por lo que debemos avanzar en ese desafío.

¿Cómo podemos apoyar a las empresas para avanzar hacia este propósito? 

En los últimos años, nuestro rol ha sido fomentar y transferir las herramientas y capacidades necesarias para que las empresas descubran los beneficios económicos, además de los socioambientales, de implementar un modelo de negocios circular. Para ello, trabajamos en diversas herramientas, ya sea por medio de convocatorias para le entrega de subsidios que fomenten la economía circular, como con el desarrollo del Centro de Economía Circular, el primero de su índole en Sudamérica, ubicado en la Región de Tarapacá y que, sin duda, será un factor clave para acelerar este camino en nuestro país.

¿Cuál es el principal objetivo de este centro? 

Con este centro buscamos apoyar la adopción de la economía circular como un modelo de desarrollo productivo sostenible para irradiarlo en el país, e incluso más allá de nuestras fronteras. Todo esto, apoyado por la difusión, transferencia y desarrollo tecnológico, así como por la innovación, para fortalecer el tejido empresarial y emprendedor, y el desarrollo y escalamiento comercial de empresas y potenciales nuevos negocios, en áreas relacionadas a la energía solar, sales de litio, baterías de litio y almacenamiento de energía, minería metálica y no metálica. 

Con la infraestructura y equipamiento tecnológico de todos los socios que integran este centro, se podrán resolver desafíos productivos y nuevas oportunidades para diversificar y sofisticar la oferta actual de productos y servicios que aporten un alto valor al mercado interno y de exportación, bajo las estrategias de la economía circular. Por ejemplo, aplicando ecodiseño en el ciclo de vida de las soluciones creadas, incorporar tecnologías 4.0, eficiencia en el uso de los recursos, extender el valor de éstos en los ciclos productivos, entre otras acciones.  

¿Cuál es el paso siguiente? ¿qué es la Economía Circular 4.0?

La industria 4.0 tiene relación a la cuarta revolución industrial, que se enfoca en las tecnologías y en la automatización de nuestros procesos para hacerlos más inteligentes. Y aquí es muy relevante la economía circular, principalmente porque al aplicarse hace más eficiente la cadena de valor o ciclo productivo de un producto, proceso o servicio. 

El desarrollo de una industria 4.0 podría acelerar la transición hacia modelos más circulares, permitiendo innovar, generar valor agregado a la cadena productiva, pero, sobre todo, disminuyendo considerablemente los desechos generados en los ciclos productivos lineales.

Incentivo al reciclaje

Bajo esta mirada circular, uno de los ejes en el cuidado del medio ambiente, es la gestión de los residuos y la responsabilidad de diversos actores en la cadena de valor de los productos en todo su ciclo de vida, pensando en extenderla mediante la revalorización, la reutilización y otras formas de aprovechar las materias primas ya usadas.

Para hacer un uso más eficiente de los recursos y una gestión de residuos sustentable, esta visión entrega diversas sinergias. ¿Qué ventajas se pueden destacar?

Este modelo de negocios está directamente relacionado con la diversificación productiva, así como también a un mayor valor agregado de nuestros productos. 

Con la Economía Circular se trabaja constantemente para que los materiales vuelvan a los procesos productivos en sus diferentes niveles, buscando así fomentar una economía recuperativa, regenerativa, pero también colaborativa. Acá los residuos, más que un problema, pasan a ser nuevas oportunidades de negocios que debemos impulsar si queremos tener un país más resiliente y con un desarrollo cada vez más sostenible.

¿Qué sectores productivos pueden liderar este cambio? 

En líneas generales, y de acuerdo a un análisis preliminar del portafolio de los proyectos de innovación, que hemos apoyado con este enfoque desde el 2010 a la fecha, podemos observar que un 16% de las iniciativas financiadas implementan alguna estrategia de circularidad dentro de su modelo de negocios. 

En relación con los sectores, la data que hemos levantado a través de la plataforma DataInnovación de Corfo, refleja que hay que incentivar la transición de los modelos circulares en los sectores extractivos, por ejemplo, a los sectores ligados a minería y agroindustria, donde aproximadamente un 84% de sus empresas no aborda aún un modelo o estrategia en este sentido, y sin duda, son sectores que, dada su magnitud, acelerarían las transformaciones con más fuerza.

Avances como la Ley REP y la “Hoja de Ruta Nacional de Economía Circular para un Chile sin basura 2020-2040”, fijan un camino y llaman a la acción para avanzar hacia una transformación profunda. ¿Cuáles son las brechas para alcanzar estos desafíos? 

Contar con esta Hoja de Ruta es un impulso muy importante para la transición del país hacia una economía circular. Si bien existían otras iniciativas ligadas a normativas que buscaban reformular la manera de gestionar los residuos a nivel de consumidor, ahora se ha generado un trabajo más vinculante y transversal con todos los actores de nuestra cadena productiva. 

Respecto de las principales brechas, éstas siempre se encuentran ligadas al cambio cultural tanto desde el ámbito productivo como del consumidor. Desde el Estado, ya se trabaja para propiciar las condiciones habilitantes para acelerar esta transición a una economía sostenible. 

¿Qué rol pueden tener las empresas y la ciudadanía?

Aquí también es importante que el rol de las empresas vaya más allá de cumplir con la normativa, y que incorporen innovación con foco sostenible en cada uno de sus procesos productivos para generar un valor agregado a sus productos generando mayores ingresos/ahorros para ellos y generando una economía más circular. 

En relación con los ciudadanos, ya notamos a un consumidor mucho más consciente de su entorno y mucho más exigente, lo que creemos se irá profundizando con el tiempo. Esto es un gran desafío para los productores en torno a cumplir con estas nuevas demandas.

¿Qué instrumentos de apoyo de Corfo contribuyen a promover una cultura del reciclaje?

En Corfo, hay diferentes iniciativas que promueven la gestión de residuos y la economía circular en general. 

Existe el Crédito Verde, que apunta a generar inversión para, entre otras cosas, el tema de gestión de residuos, hasta programas que entregan subsidios para apoyar este tipo de proyectos innovadores en sus diferentes estados (fase idea a su escalamiento), en donde principalmente se ha promovido la implementación de Estrategias de Circularidad, con los instrumentos Súmate a Innovar, Crea y Valida pero también Consolida y Expande

Adicionalmente, durante estos últimos tres años hemos generado una red de apoyo ligada a vincular al ecosistema (a través de las Rondas de Negocios) pero también, a través de la transferencia de capacidades ligadas a metodologías de modelos de negocios circulares. Acá nuestro enfoque es potenciar proyectos que van más allá de lo que es reciclaje y apuntan a la extensión de la vida útil de los productos.

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