Un estudio del CIAE encontró que las elecciones de cursos electivos en enseñanza media científico-humanista en Chile difieren según el género, independientemente del rendimiento académico previo de las/os estudiantes. Además, estas elecciones son más estereotipadas en contextos socioeconómicos más altos.
En el sistema educacional chileno, las trayectorias educativas de niños y niñas comienzan a diferenciarse significativamente en la etapa de la educación media. En ese contexto, un estudio, liderado por investigadoras/es del CIAE del Instituto de Estudios Avanzados en Educación de la Universidad de Chile, analizó las elecciones de asignaturas electivas de más de 890 mil estudiantes de enseñanza media científico-humanista, correspondientes a 9 cohortes de estudiantes que cursaron 3ero y 4to medio durante el periodo 2012-2021. La investigación examinó cómo las preferencias por distintos cursos electivos están influenciadas por el género, el nivel socioeconómico de las escuelas y la cultura escolar.
El análisis reveló que mujeres y hombres eligen asignaturas de manera consistente con estereotipos de género: las mujeres eligen, en mayor proporción que los hombres, asignaturas en las áreas de Artes (15% más), Filosofía (22% más), y Lenguaje y Literatura (20% más). Los hombres, en tanto, optan con mayor frecuencia por cursos electivos en las áreas de Matemáticas (23% más), Ciencias (4% más) y Educación Física (21% más). Este patrón es consistente con estudios internacionales que identifican la influencia de estereotipos de género en las elecciones académicas.
Sin embargo, estas diferencias no son homogéneas, sino que están influenciadas por el contexto socioeconómico: el estudio identifica que en las escuelas de nivel socioeconómico alto las diferencias entre estudiantes hombres y mujeres en las elecciones de asignaturas electivas son más pronunciadas. “Esta paradoja se encuentra ampliamente documentada: en contextos más privilegiados, donde las opciones y recursos son mayores, los estudiantes tienden a reforzar las elecciones alineadas con su identidad de género. En cambio, en escuelas de contextos socioeconómicos más vulnerables, estas diferencias tienden a ser menos marcadas, aunque todavía persistentes”, explica Lorena Ortega, investigadora del CIAE del Instituto de Estudios Avanzados en Educación de la Universidad de Chile y una de las autoras del estudio.
A juicio de los autores, este patrón refleja cómo las estrategias de movilidad social y mantenimiento de estatus interactúan con roles y expectativas de género. Las estudiantes de establecimientos de nivel socio-económico medio y medio-alto eligieron una proporción significativamente mayor de cursos electivos en el área de ciencias (específicamente, en biología, química y física) que las estudiantes de establecimientos de nivel socio-económico en los extremos bajo y alto. En cambio, fue muy infrecuente que los estudiantes hombres cruzaran las fronteras de género en sus elecciones de cursos. “Esto podría deberse a que existen pocos incentivos, en términos de estatus social e ingresos, para que los varones elijan campos estereotípicamente femeninos” señala Catalina Canals, Investigadora CIAE, académica de la UOH y co-autora del estudio.
El estudio también encontró que cuando los establecimientos educacionales cuentan con una mayor proporción de docentes mujeres en áreas tradicionalmente dominadas por hombres, como matemáticas, aumenta la probabilidad de que las estudiantes cursen estas asignaturas, sin desmotivar la participación masculina. Además, el estudio destaca que las estudiantes mujeres son más propensas a seguir los pasos de sus compañeras mayores: en establecimientos donde una más alta proporción de mujeres de cohortes mayores optaron por asignaturas como Matemáticas, las estudiantes de cohortes más jóvenes tienen una probabilidad significativamente mayor de elegir cursos en esas áreas.
“Las elecciones de asignaturas electivas en la enseñanza media afectan las oportunidades educativas y laborales futuras. En Chile, las trayectorias educativas segregadas contribuyen a una persistente desigualdad de género en el mercado laboral. Las mujeres siguen estando sobrerrepresentadas en sectores como educación y salud, mientras que los hombres predominan en áreas como ingeniería y tecnología, con fuertes implicancias para las brechas salariales y de empleabilidad”, sostiene la profesora Alejandra Mizala, Prorrectora de la Universidad de Chile, Investigadora del CIAE y co-autora del estudio.
De allí que los investigadores recomiendan promover culturas escolares inclusivas, donde se incremente la representación de docentes mujeres en áreas tradicionalmente masculina, en tanto importantes modelos de rol; e implementar iniciativas que desafíen los estereotipos de género desde la educación preescolar y básica. Por último, el rol de las familias es clave: “Es recomendable involucrar a familias y comunidades escolares en campañas para visibilizar la importancia de la diversidad de género en las distintas disciplinas y ampliar las elecciones académicas”, señala Matías Montero, Investigador del CIAE y co-autor del estudio.